Un chapín desde Japón

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Sumersión parte 5 ("Yo" tambien soy Mikurajima)

Tratar de capturar Mikurajima en unas horas es sin duda imposible, pero es mi deseo que los apuntes escritos en el blog, sean como trazos de un pincel para que el lector pueda llevarse consigo una imagen, si tan solo mas clara, de lo que es esta encantadora isla.    
Mikurajima es mas que sus atracciones turísticas; esos divertidos delfines que empujan a las tortugas y que dejan sin aliento a los turistas.   Es mucho mas que eso, pero en vez de describir con palabras que es lo que abarca, voy a aprovechar la astucia del amable lector.    Espero que a través de la lectura de los apuntes de esta entrada, pueda el lector pintar en su mente,  una imagen mas rica de lo que es Mikurajima.   Sin duda, el lector puede llegar mas lejos con su mente, que yo con mi habilidad para escribir.
Hasta ahora hay un elemento de la isla que había sido relegado a un papel secundario en entradas anteriores.   Me había referido muy poco al lugareño de Mikurajima, pero en esta entrada, pasa finalmente a ser el protagonista de las pequeñas historias que detallo a continuación.  

Estoy aquí
Cuando surgio la oportunidad de dar una vuelta por la isla para conocer los alrededores, uno de los lugareños nos ofrecio llevarnos en su vehículo hasta un punto cercano a un mirador de la isla.   Pudimos haber ido caminando, pero nos advirtió que serían un par de kilometros caminando solamente cuesta arriba.   Como no somos muy rogados (jaja) y porque el iba a ir en esa dirección de todos modos, nos subimos al vehículo.    Al inicio del camino, en la entrada de la montaña, nos enseño la siguiente estructura:


Esta, cumple dos funciones:  primero, es un altar al dios o dioses de la montaña y segundo es una forma de decirle a los demas "aquí estoy".   Esta señal consiste en dejar algunas hojas bajo unas piedras.  Si llegara a ocurrir algún desastre, algún accidente o alguien no regresara (desaparecido), se puede saber facilmente donde buscar a esta persona ya que hay un pequeño altar, en cualquiera de los caminos que suben a las diferentes montañas.   
Antes de entrar al camino de la montaña, el señor que nos llevaba hacia el mirador, puso unas hojas bajo la piedra y empezamos de esta manera nuestro ascenso.
Quizás no es costumbre única de esta isla, pero es primera vez que la veo y no sé de otros lugares en donde se utilice.    
Esperando
Camino de regreso (cuesta abajo :)), todos los conductores que subian nos preguntaban si estabamos bien.   Nosotros nos preguntabamos si lo hacían porque que no es muy común caminar por esa carretera o porque nuestra cara nos delataba como no lugareños.   Los conductores que iban hacia abajo, paraban sus vehículos y esperaban que nos subieramos automaticamente al vehículo y por eso, se extrañaban mucho cuando les respondíamos que queriamos caminar de regreso.   Mientras seguiamos caminando un carro que venía hacía abajo paso sin detenerse.   Bromeando, dijimos que lo mas seguro era que, no era lugareño, ya que todos los anteriores habían parado sin falta.   Mientras caminabamos por las angostas curvas de esa parte del camino, ibamos tratando de buscar serpientes que se dejaran fotografiar, pero todas huían tan pronto escuchaban el ruido de nuestros pasos.   Luego de unos 10 minutos de caminar, nos sorprendimos cuando el vehículo que habia pasado sin parar, estaba estacionado en una parte ancha del camino mientras el conductor, sentado en una piedra grande, disfrutaba del paisaje.   Al vernos regresó a su vehículo y nos invitó a subirnos para regresar.   De seguro, no había parado porque no había podido pero al igual que los demas, esperaba llevarnos de regreso.   Nos sentímos mal en rechazar su amabilidad y su paciencia al esperarnos.    Sin embargo a él no parecio molestarlé, pero si le causó un poco de curiosidad y para no desperdiciar aquél encuentro, aprovechó para platicamos unos minutos sobre la isla y nos contó sobre el agua potable del lugar: naturalmente pura y abundante.   Antés de irse, nos animó a seguir adelante con la caminata, y con una sonrisa se despidió.     
Yo tambien tengo
El guía que nos llevo a la cansada caminata hacia el estanque llevaba un casco dentro del carro, al igual que lo hacia el señor que nos llevó con su vehículo al mirador.    Me parecio extraño, la verdad.

Confianza
El hecho de ser una pequeña comunidad, donde la gente se conoce bien, nos hizó espectador de algunas escenas interesantes, como la siguiente.   Cuando terminamos de usar los trajes isotérmicos para la actividad con los delfines, nos dijeron no había necesidad de llevarlos de regreso, con era suficiente que los dejaramos colgados en la lavandería de la casa donde pasamos la noche.   La confianza que se tienen es la llave que usan los guias del tour para  poder entrar a la casa y recoger los trajes, aún si no hubiera nadie ahí.
Varios trabajos
Algo que nos contaba el señor que nos llevó al mirador, es que en Mikurajima muchas personas tienen mas de un trabajo.   Ya sea porque su trabajo principal depende de la temporada o clima (cultivar, tour de delfines, etc) o porque su trabajo solo necesita invertir algunas horas al día, por lo pequeño de la población (en el caso de comedores); la gente de Mikurajima no es de los que se quedan desocupados.   Y aunque no preguntamos durante el viaje hacia el mirador, fuimos testigos de varios trabajos que hacía nuestro conductor (en un mismo día).  
Me parecio excelente, pero en realidad muchos japoneses en otras áreas, tambien comparten esta cualidad de laboriosidad.   Entonces, si no es una cualidad exclusiva de los lugareños de Mikurajima, ¿por qué lo escribo?    La respuesta a esto, la tuve en el momento en que abordaba el barco para regresar a casa.  Resulta que el "extraño" casco que tenían algunas personas, lo usan en uno de sus trabajos temporales y este es ayudar en el muelle cuando llega un barco con nuevos visitantes y llevarse a aquellos que concluyen su aventura.
Al igual que los aventureros que abordan el viaje de regreso a casa, esta historia ya tiene un pie en el barco que nos lleva al fin de la serie.   La próxima es la última entrada sobre Mikurajima y serán las recomendaciones para los futuros visitantes a la  isla.   (つづく)

 
 
 
 

Publicar un comentario 4 Comentarios:

  • Chien dijo...
    11 de agosto de 2008, 04:58
    Primera pregunta: ¿Cuántos días pasaste en esa isla?
    Segunda pregunta: cuando pasan de regreso frente al altar quitan las hojas? Pues si Nola gente se puede confundir. ¿Es una hoja por persona?

    Sigue el hombre necio con las serpientes, aséme el favor que si un día nos conocemos en persona no se te ocurra andas en busca de culebras porque allí mismo te abandono…

    Jajaja igualito acá, acá pasan y te pueden ver tirado en la calle muerto de sed por estar perdido o carro dañado y lo que hacen es acelerar…
  • NicteKono dijo...
    11 de agosto de 2008, 17:52
    Es muy diferente el ambiente en un sitio alejado de la bulla de las grandes ciudades, y se lo pasa uno mucho más tranquilo, además de la familiaridad con los habitantes del sitio.

    La duda que me queda es el tamaño del altar, no parece ser muy grande...
  • Misifusi dijo...
    12 de agosto de 2008, 06:30
    Me gusto mucho lo que escribiste sobre las costumbres, que bonito eso de poner las hojas debajo de la piedra y el que parasen sus vehículos para saber si estas bien o darte un aventon o los varios trabajos que pueden tener sus habitantes, que bueno aprender de otras costumbres. Saludos hasta Japón!
  • Alejandro dijo...
    23 de agosto de 2008, 23:55
    Saludos desde Tokio. Muchas gracias por los amables comentarios.
    @ Chien - Pasamos 2 dias y una noche en la isla. Exprimimos el tiempo para que nos diera tiempo de hacer el mayor número de actividades en un corto tiempo. Creo que con lo que me tarde en escribir, pareciera ser que estuve un mes en la isla, jaja.
    Si al regresar (solo hay un camino con dos vías) quitas la hoja. En realidad no es necesariamente una hoja depende de la persona. En la foto se ve que las personas dejaban un pequeño ramo de hojas. Voy a recordar lo de las culebras, jaja.
    @ Nicté: Es relativamente pequeño, como que le dijera, es como del tamaño de un ranchito mediano de nacimiento.
    @ Misifusi: Me alegro que te haya gustado, responde el meme en el blog, dentro de poco. Saludos hasta Guate.

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